Sí, estoy escribiendo un "Crisis and the city" y no, no estoy en la city (Madrid) pero mi amigo Alfie me dijo que estas entradas le hacían cierta gracia y ale, me he inspirado y os voy a contar otra aventurilla, por si hay alguien que opine como Alfie.
El lunes me caí por las escaleras de mi bloque.
El lunes me caí por las escaleras de mi bloque.
No es una gran noticia, suelo tener épocas tontas en las que tropiezo hasta con los dibujos de las baldosas, pero cuando mi trasero tocó el frío escalón a las 8:25 de la mañana, mientras mi mano intentaba agarrarse a la baranda totalmente a la desesperada, supe que esta semana sería difícil. "¡¡Cómo empiezo el lunes!!" dije, medio riendo, por si acaso alguien había sido testigo de mi diferente manera de deslizarme escaleras abajo. Y, tal y como pensé, todo fue un extraño preludio de mi rutina semanal.
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Lo mío no fue tan dramático (ni tan estético) |
Punto número dos: las cervicales. Hay gente, como mi bendita madre, que han padecido de dolor cervical toda su vida y lo sobrellevan como pueden. En mi caso, empecé a sufrir dolorcitos de vez en cuando allá por mi comienzo de la vida adulta a eso de los 19-20 años. Supongo que estar muchas horas delante de un ordenador no ayuda mucho...
La cosa es que el martes me desperté con lo que yo llamo "pre-dolor". Una presión perceptible, aunque no demasiado molesta, en la zona de la nuca y aledaños. Para continuar con la tónica de esta semana, no he conseguido que se me vaya del todo; el paracetamol pasó sin pena ni gloria y los ibuprofenos me calman momentáneamente, pero al día siguiente ahí está, acechándome el predolor y convirtiéndose en dolor, con todas sus letras, horas después (y estoy casi segura de que no fue culpa de la caída xD no llegué a tal porrazo).
Por último, dentro de nueve días me examino del First Certificate y se ha apoderado de mí esa pereza aguda e incontrolable por la que, cada vez que me recuerdo que debería estar arreglando apuntes o empezando a echar un vistazo a los mismos... hago como que no me he escuchado y a otra cosa, mariposa.
Si sumamos esto a que hace una semana yo estaba de vacaciones madrileñas, la depresión se puede sentir en el aire. Menos mal que por lo menos hace calorcito. Menos mal que mañana le dan el alta a mi sobrinita, que ayer cumplió un mes de vida (el peque tiene que quedarse unos días más). Y menos mal que el capítulo de Game of Thrones del lunes fue increíble y la vidilla me va a mantener ahí, al pie del cañón :D